¿Cuánto cobrar por una sesión de fotografía? Guía para principiantes.

cuanto cobrar por una sesion fotografia

Una de los principios que más se deben respetar en la fotografía, es que el trabajo fotográfico es un trabajo como cualquier otro y por lo tanto, debe pagarse por él. Pero surge una duda, especialmente cuando se empieza de qué precio poner.

Al final, el precio que puedes cobrar es aquel que la gente esté dispuesto a pagar por tus fotografías, pero he visto a mucha gente que está empezando y que no sabe realmente cuánto dinero están perdiendo al hacer una sesión, cobrándola a precios demasiado bajos.

Por lo tanto, os voy a dejar una pequeña guía para calcular un precio base sobre el que tener una estimación inicial.

¿Cuánto se debe cobrar por una sesión de fotografía?

Los costes fijos.

Los costes fijos, en la fotografía son muy sencillos, ya que únicamente deberemos cuantificar el coste de desgaste que se produce en nuestro equipo. Cada vez que se utiliza el material para hacer una sesión de fotografía, el equipo se está desgastando. Aumenta la probabilidad de que se estropee, que se caiga y se rompa, o que simplemente deje de funcionar como debería, y en ese momento hay que comprar una nueva cámara. La vida útil de una cámara réflex ronda los 200.000 disparos, y de una mirrorless, unos 300.000. Para simpleza de cálculos utilizaremos 200.000.

El primer factor variable que dependerá de ti, es el número de disparos que haces por cada sesión. Pueden ser 100, pueden ser 1.000, cada fotógrafo tendrá su estilo de disparar y unos requisitos diferentes. Una manera fácil de verlo es coger tus últimas 3 sesiones y hacer la media de cuántos disparos totales has realizado. Para calcular de ejemplo, estimaremos 500 disparos.

La cámara: Para calcular la amortización de la cámara por sesión deberemos seguir una sencilla fórmula:

(Precio de la cámara / Nº de disparos de vida útil)* Disparos por sesión

En mi caso, con una A7II, nos sale:

(1000€ / 200.000 disparos) * 500 disparos = 2,5€ por sesión.

¿Debo añadir mis objetivos a la ecuación?

Los objetivos son menos cuantificables, ya que no tienen un número fijo de disparos que duren de vida útil, pero es cierto que cada vez que haces una sesión, existe una probabilidad de que el objetivo se rompa, ralle, estropee, pierda calidad, etc… Entonces, lo ideal es reservar una cantidad equivalente a la vida útil de tu cámara, para gestionar la renovación de las lentes.

En mi caso, sumo el precio de las lentes que utilizo, y utilizo el doble de vida útil para calcular la duración. Otra manera es duplicar el precio de desgaste de la cámara.

¿Debo añadir mi equipo de iluminación?

De igual manera que las lentes, el equipo de iluminación (Flashes, reflectores, luces, accesorios), también se desgasta. Tienen una vida más elevada, por lo cual calcular exactamente el coste de la misma, es muy complicado. Por poner una referencia, yo calculo la mitad del precio de mi equipo, ya que mi kit de iluminación es muy limitado y básico. En casos más profesionales o con más equipo, habrá que subir el precio.

La formación:

Formarse es muy importante, y eso lleva su tiempo que debe ser recuperado. Es muy difícil ver cada caso particular, pero en mi caso, yo dedico 100€ al mes a formarme. Si empleas métodos gratuitos, debes tener en cuenta cuánto tiempo te llevan. Si estudias en una escuela oficial, debes tener en cuenta lo que pagas al año.

En mi caso, añado 5€ por sesión debido a este concepto.

¿Cuántos gastos fijos?

Aún no hemos empezado la sesión y ya estamos gastando 11,25€. Unicamente de material y formación. Este precio deberemos sumarlo a los gastos variables, que detallaremos a continuación. Según el equipo que tengas, este concepto será mayor o menor, pero es necesario tenerlos muy en cuenta.

Los gastos variables:

Los gastos variables, dependen de un factor muy concreto: el tiempo. Para saber si algo es variable o fijo, simplemente debemos saber si varía con el tiempo lo que cuesta.

Debemos calcular otro dato particular, que es cuánto quieres ganar por hora. Para cada persona será un valor distinto, pero lo que está claro es que hay una cantidad mínima que te gustaría ganar por una hora de tu vida. La manera de calcularlo es cuánto podrías estar ganando si estuvieras haciendo otra cosa que no fuera otra sesión. En mi caso, podemos estimar un coste por hora de 20€ la hora.

(Una manera fácil de saberlo es cuánto dinero necesitarías para levantarte de la cama un día de invierno)

Preparando la sesión:

Antes de empezar la sesión, dedicas un tiempo a reunirte con los/las posibles modelos, a elaborar el concepto de la sesión, a seleccionar el vestuario, a negociar con posibles modelos…

Hay muchos conceptos que se pueden englobar en esta categoría, pero lo habitual, en mi caso es dedicar 30 minutos a toda esta parte, pudiendo llegar a ser hasta una hora de tiempo.

Durante la sesión:

¿Cuánto va a durar la sesión? Esto es algo que tienes que tener claro de antemano. Lo habitual es que una sesión sencilla dure media hora, pero puede alargarse según el número de localizaciones que sean, el número de vestimentas, looks, iluminaciones… Es habitual hacer sesiones de una hora e incluso de dos.

En mi caso, pondremos una hora de sesión como promedio.

Después de la sesión:

Después de la sesión hay factores que tener en cuenta, desde la revisión y selección de las imágenes a la edición. El tiempo que dediques a esto, influirá enormemente en el precio final de la sesión que deberás poner, por lo que cuanto más eficiente seas a la hora de editar las fotografías que hayáis pactado en la sesión, mayor beneficio tendrás.

En mi caso, podemos estimar 15 minutos de selección y una hora de edición por sesión.

El total de los gastos variables:

Tenemos un total de que dedicamos 2 horas 45 minutos, para una sesión de hora. Casi el triple de tiempo de lo que podemos pensar que estamos realmente invirtiendo.

Al precio de una hora que hemos estipulado, nos salen 55€ de gastos variables.

¿Cuánto nos cuesta hacer una sesión de fotografía?

Sumando ambos conceptos, nos sale un precio de 66,25€.

Este es el dinero que debes cobrar para no perder dinero. Cobrando esta cantidad por sesión, únicamente estás recuperando tu dinero. Para saber cuánto debemos cobrar una sesión, será necesario sumarle el dinero que quieres ganar.

Aquí, lo que puedas llegar a cobrar variará según tu experiencia, tu localización, tu relación con los modelos, la cantidad de fotografías que ofrezcas, si ofreces prints…. Y esto nos da para otra entrada en profundidad. Evidentemente, si eres autónomo, tienes que pagar la correspondiente cuota y los consecuentes impuestos. Cada caso es particular y debe ver cuánto poner el precio para tener un equilibrio entre el número de clientes que consigue (que decrece cuanto más subes el precio) y el precio de cada sesión.

Por lo tanto, con 75€ por una sesión de una hora, únicamente estarías ganando unos 9€, aunque pueda parecer que estás ganando mucho dinero, prácticamente estás recuperando la inversión que has realizado.

Es por eso que el trabajo fotográfico debe valorarse, y que deben fijarse los precios (dentro de lo que el mercado deje) que hagan que ganes dinero. O por lo menos, que seas consciente de cuánto dinero estás perdiendo si estás cobrando las sesiones a un precio muy inferior.

Así que, valorémonos, y al menos tengamos claro cuántos son nuestros gastos para no caer en la falsa ilusión de estar ganando (y tener una referencia que citar a nuestros posibles clientes

¿Qué es la apertura de diafragma y el número f?

2000px-Aperture_diagram.svg

La apertura es uno de los parámetros más relevantes en la fotografía, ya que controla la luz que entra a la cámara de manera directa. En esta entrada os contamos todo lo que tienes que saber sobre la apertura.

¿Qué es la apertura de un objetivo?

La apertura de un objetivo, no es más que una relación que mide el diámetro de la apertura con respecto a su distancia focal.

f=a/F  

  • f = apertura

  • a = apertura del objetivo (en mm)

  • F = distancia focal del objetivo (en mm)

Esta, habitualmente se expresa en una serie de números, que habrás visto de manera asidua en tu objetivo, frecuentemente con números como 1.4, 2, 3,5, 5,6.

¿Qué significan estos números?

Estos números, habitualmente siguen una progresión, en la que entre cada número y el siguiente, se incrementa en un “paso” la luz que entra a la cámara. Un “paso” viene a indicar que la cámara recibe el doble de luz que su anterior.

A números más pequeños, la apertura será mayor, dejando pasar más luz. Los números más grandes (8, 11, 16…) representan aperturas menores, y por lo tanto, dejarán pasar menos luz.

La progresión es la siguiente:

1,0 1,4 2 2,8 4 5,6 8 11 16 22 32 45

Entre un objetivo con apertura máxima de f/2, y otro de f/2,8, el segundo dejará pasar la mitad de luz que el primero, haciendo que sea necesario compensar reduciendo la velocidad de obturación o la ISO, para conseguir una imagen con la misma luminosidad.

Podemos pensar, entonces, que cuanto mayor apertura tenga un objetivo, mejor, ya que nos deja pasar el doble de luz, sin embargo hay más factores que hay que tener en cuenta.

La apertura y la profundidad de campo.

El efecto secundario, directamente relacionado que tiene la apertura es la de modificar la profundidad de campo y consecuentemente la distancia de la fotografía que estará en un nivel aceptable de nitidez.

Cuanto mayor sea la apertura de un objetivo, menor será la profundidad de campo, y por lo tanto, habrá menos zonas enfocadas suficientemente en tu fotografía. Si queremos ampliar la profundidad de campo y enfocar una zona mayor de la fotografía será necesario cerrar la apertura a valores más pequeños (f/8, por ejemplo).

Esto nos trae la consecuencia de que estamos reduciendo la cantidad de luz que nos llega a la cámara y por lo tanto, habrá que compensar de alguna manera la luminosidad de la fotografía para que esté equilibrada.

Además, debido a la construcción de los objetivos y su diseño interno, no están en su mayoría optimizada su calidad para funcionar a la apertura máxima, con lo cual tendrán una nitidez menor a su apertura máxima, comparado con un par de pasos más cerrado.

Es decir, un objetivo, tendrá mejor calidad cuanto menor sea la apertura a la que estamos disparando. Tendrá más nitidez a f/4, que a f/1.8. Sin embargo, esto tiene un límite.

¿Podemos cerrar el diafragma todo lo que queramos?

La respuesta es que no. 

A partir de diafragmas muy cerrados, (f/11, 16…) empieza a suceder un fenómeno físico llamado difracción.

Resultado de imagen de difracción

Este fenómeno, dispersa los rayos de luz que entran a través del objetivo, haciendo que la imagen resultante aparezca con una nitidez menor a la esperada.

Se debe tener mucho cuidado con la difracción, ya que puede ser una causa de que las fotografías no tengan el nivel de calidad suficiente que te esperas de un objetivo de calidad. Para reducir la cantidad de luz que llega al objetivo cuando tienes factores limitantes diferentes, existen otras alternativas, como por ejemplo los filtros ND.

En búsqueda del punto medio. El punto dulce.

Por lo tanto, entre la apertura máxima de un objetivo y su mínima, existirá un punto de equilibrio en el que el objetivo dará su calidad máxima. Este punto, se llama punto dulce, y habitualmente estará situado entre f/5.6 y f/8, pero cada objetivo tiene sus particularidades y su punto dulce específico.

Para saber cuál es el punto dulce de un objetivo, hay páginas especializadas en comparar el rendimiento de un objetivo a distintas aperturas, como por ejemplo,  DxOmark, la página especializada en testar objetivos y cámaras.

Podemos ver que en el caso de un objetivo de kit, como puede ser el 28-70mm f/3,5-5,6 podemos ver una variabilidad en la nitidez de la imagen importante entre su apertura máxima 3,5 y 8.

Como podemos observar, a 3,5, la zona de las esquinas (la más propensa a la pérdida de nitidez), tiene una nitidez de menos del 50% de la zona central. Vemos, en cambio, que a f/8, prácticamente toda la imagen tiene unos valores de nitidez homogéneos, ofreciendo una mayor calidad de imagen en general, específicamente en las esquinas.

Como regla general, disparar a entre f/5.6 y f/8 será el punto dulce de nuestro objetivo.

¿Por qué cuanta más apertura más caro el objetivo?

Lo cierto es que hacer un objetivo que tenga un número f mayor, no tiene especial complejidad. Simplemente, coges una lente mayor, y listo. ¿no?

La respuesta es que no, cuanto mayor apertura se quiere hacer un objetivo, el diseño óptico se complica enormemente, ya que los elementos de la lente deben ser de mejor calidad, los diseños de la propia lente son más complejos y los mecanismos internos de enfoque, también.

Todo ello, encarece el objetivo sobremanera, y para conseguir aumentar ni siquiera único paso de luz (1,8 a 1,2), estamos hablando de multiplicar casi por 10 o 20 el precio (Sony 50mm vs Sony Zeiss 55mm)

Pero además, el objetivo será de mayor calidad en general, no únicamente su apertura es el factor relevante, si no que su nivel de construcción, calidad, materiales, etc, será mayor, así como los elementos utilizados en el mismo, siendo el primer objetivo un objetivo de iniciación que a 1,8 no tendrá un rendimiento excelente, mientras que el 1,2 está diseñado para ser disparado a 1,2, ofreciendo una gran calidad incluso a diafragmas abiertos.

Esto se ve especialmente reflejado a la hora de los objetivos zoom, que pueden duplicarse en precio por pasar de una f/4 a una f/2.8

En resumen…

El resumen es muy sencillo. A mayor apertura, más luz y menos profundidad de campo. Los objetivos con más apertura, son más caros y, por lo general, mejores.

¿Tienes alguna duda? Déjala en los comentarios y la responderé!

Mi historia en Instagram

mi historia en instagram

Instagram es una plataforma maravillosa si eres fotógrafo. Por una sencilla razón: todo el mundo está allí.

Desde fotógrafos famosos, a amateurs, a gente que simplemente quiere ver fotos de comidas o compartir con sus amigos sus momentos de vida. En Instagram, estamos todos, y cabemos todos.

Cuando empecé a interesarme por Instagram, tenía unos 300 seguidores. Unas fotografías horribles y sobretodo, no era nada constante.

Pero a raíz de un pequeño reto personal, decidí empezar a estudiar Instagram, con el objetivo de conseguir llegar a 1.000 seguidores, lo cual me parecía algo completamente imposible. A la vez, comencé a sacar mejores fotos, ya que me compré mi primera cámara.

¿Cómo crecer en Instagram?

Me lo tomé como un viaje de aprendizaje, una manera de demostrarme a mí mismo que podía aplicar los conocimientos que había adquirido de Márketing, así como una manera de darle un sentido a mi fotografía, con la obligación de subir fotos de manera constante.

Comprendí que si quería crecer en Instagram, tenía que basarme en dos pilares: La constancia y la interacción.

Instagram es una red social, y muchas veces nos olvidamos de que esa debe ser la base. Se trata de conocer gente nueva, compartir con tus conocidos y desconocidos tus fotografías y crear una interacción con gente nueva. Comprendí que si quería crecer en Instagram, debía interaccionar con gente nueva. No iban a llegar nuevos seguidores por arte de magia, si no que debía mostrarme yo, buscarlos y conocerlos. Y poco a poco, aumentar la gente a la que llegaban mis trabajos.

La constancia es la clave:

Y la segunda de las claves es la constancia. A Instagram le encanta que seas constante. Subir una foto con la mayor periodicidad posible. Durante más de un año, estuve subiendo una fotografía distinta, cuidada y de calidad suficiente. Todos los días generaba nuevo contenido para mi cuenta, entre stories, la foto diaria, etc…

Y al final llegaron los resultados. Un crecimiento de más de 2.000 seguidores mensuales, para llegar a tener 7.000 seguidores en tan sólo 3 meses.

¿Cómo lo hice?

Durante todo este tiempo he aprendido muchos trucos, técnicas y consejos para crecer en Instagram. Todo ese conocimiento, lo he reunido de manera resumida en mi Curso de Instagram, que te puedes descargar completamente gratis desde aquí.

Aprenderás todo lo que yo he utilizado para crecer en Instagram y conseguirás que tu cuenta suba de nivel. Pequeños trucos, consejos y cosas quizá no tan obvias que harán que llegues a más gente.

Todo completamente gratuito.

Así que si quieres saber cómo mejorar tu cuenta de Instagram, no lo dudes y descarga mi curso de Instagram.

¿Se puede ganar dinero siendo influencer?

microinfluencers

Los influencers, y los microinfluencers en particular ganan dinero, si, ¿pero cuánto?

Cuando escuchamos datos como que para comprar un tweet de Cristiano Ronaldo hay que pagar unos 260.000€, pensamos que todo el mundo que es influencer cobra una millonada. Y nada más lejos de la realidad.

Según el financial Times, es ganas más dinero trabajando en un McDonalds que si te dedicas al mundo de los influencers. En concreto, 5.000$   más. Pero tomemos esta estadística con pies de plomo. Sólo se refiere al dinero generado por los anuncios, y no por las colaboraciones con marcas, post promocionados, o productos derivados de la influencia que tiene.

Lo que sí podemos saber a ciencia cierta, es que lo que gane cada influencer será totalmente distinto a lo que gane otro, incluso aunque estén en la misma categoría. Fuentes de ingresos distintas, acuerdos distintos, maneras distintas de gestionar el capital, su marca y su influencia harán más que los simples números.

Saltan estadísticas como que Ryan Toys Reviews gana unos 22 millones de $ al año. Pero detrás de esa cifra está todo un trabajo detrás, un márketing, un producto y un servicio.

Por que al fin y al cabo, los influencers son un recurso más a la hora de promocionar un producto, marca o servicio. En el márketing no existen reglas grabadas a fuego, y para cada caso existirá una solución más apropiada.

Los influencers, especialmente aquellos que están centrados en nichos muy concretos (usemos el caso de Ryan, juguetes para niños) son muy potentes a la hora de generar una campaña de promoción. Si un niño pequeño ve que Ryan juega con un juguete, las probabilidades de que lo quiera tener son mucho mayores que si simplemente ve un anuncio en televisión. Al fin y al cabo, puede ver cómo es jugar con el mismo, todas sus funciones y ve cómo se divierte.

Y llegar al público siempre tendrá un coste. Puede ser en coste de inversión (anuncios de SEM, Google, Facebook Ads….) o en tiempo (boca a boca, foros, calle, marketing offline, eventos…) o en una mezcla de ambos. Pero hay una métrica muy interesante que unifica a todos los medios, que es el CPM (Coste por mil impresiones).

Y aquí es donde utilizar a influencers puede tener sentido, ya que tienen una gran base de público, muy targeteado, con un acceso muy fácil. Para llegar al mismo público mediante anuncios, es muy probable que tengas que invertir una cantidad considerable, además de que no garantizas que el público convierta (compre) lo que tú quieres.

¿Y cuánto se puede pagar por un post?

Aquí la cifra puede variar, pero según el Financial Times: “un influencer con 100,000 followers en Intagram, puede llegar a cobrar unos 2.000€ por imagen, mientras que un influencer con entre 4 millones y 20 millones puede cobrar entre 5.000 y 10.000€. ”

Y nos puede parecer una cantidad desorbitada, y más por una imagen únicamente. Pero entonces, ¿por qué se pagan estas cantidades tan grandes?

El retorno de la inversión. O por qué se paga tanto.

En márketing, no se miden las campañas por cuánto cuesta, si no por el retorno de inversión que generan (al menos si se hacen bien las cosas).

Y si las grandes marcas están haciendo estas campañas y pagando estas sumas es por un factor realmente sencillo: Porque generan beneficio.

Cuando hacen una campaña con un influencer, están generando impresiones a un público muy selecto, que es muy probable que acaben comprando su producto. Ejemplos de esto pueden ser la marca de pintalabios de Dulceida (agotada al instante), o los juguetes que promociona el mismo Ryan.

¿Tú no querrías pagar 5.000$ por un post, si se te agota todo el stock de tu producto y la gente sigue demandando? (Te aseguro que ganas más de 5.000$).

Entonces, ¿es posible generar dinero siendo influencer? Por supuesto.

¿Todos los influencers son millonarios? Claro que no.

En otras entradas hablaremos de casos más particulares, pero esta es una primera aproximación al mundo de los influencers.

 

¿Cómo conseguir tonos naturales de piel en las imágenes?

Cuando nos enfrentamos a los retratos, hay un tema crítico a la hora de conseguir un buen retrato. ¿Cuál es el tono de la piel?

El tono de piel de una persona es un rasgo característico más de ella. Es un elemento que define cómo es y cómo lo ve el resto del mundo. A la luz natural y con nuestros ojos, tenemos una visión bastante clara de cuál es la categoría de tono de piel que tiene una persona, pero a la hora de tratar una imagen con una cámara, cobra especial relevancia que la piel tenga un tono adecuado.

¿Cómo elegir el tono de piel?

Aquí hay muchos métodos. El que os voy a contar es un método muy sencillo que se basa en llevar el tono de la piel hasta un tono preestablecido que consideremos “adecuado”.

Para ello, existen muchas paletas de tonos de piel que podemos encontrar disponibles por internet, y cualquiera de ellas será válida. Por ejemplo, podemos encontrar esta:

El proceso de edición

Una vez que tienes tus referencias de tonos de piel. Podemos comenzar. El primer paso es abrir la imagen en Photoshop que queramos retocar.

Una vez que tengamos la imagen, debemos buscar cuál es la referencia que más se acerca al tono que deseamos de la piel, y que sea similar al tono que por defecto, con los ajustes de la cámara, y después de un correcto balance de blancos nos arroja nuestra imagen.

Para ello, es útil arrastrar la paleta de tonos hasta la imagen, como una nueva capa (Ctrl+N).

El siguiente paso es buscar un área de la piel de nuestra fotografía original, que no sea ni muy clara, ni muy oscura. Buscamos un tono intermedio que consideremos que representa adecuadamente el tono de piel de nuestro modelo.

Deberemos seleccionar un área, preferiblemente circular con la herramienta de Elipse, que utilizaremos como muestra del tono de nuestra piel. Pero pueden existir pequeñas variaciones en el tono de piel dentro de nuestra selección, así que buscaremos hacer un promedio de todos los tonos que se encuentran en el área para obtener un valor medio.

Para ello, nos iremos a Filtro > Desenfoque > Promedio. (Media en Photoshop CC), o también mediante un desenfoque Gaussiano de aproximadamente 10-12 píxeles.

Igualando los tonos.

Tenemos ahora dos tonos diferentes. Para saber cuáles son, seleccionaremos la herramienta Cuentagotas (I), y manteniendo pulsada la tecla Shift, seleccionaremos una muestra de nuestra área desenfocada, y una muestra de nuestro color de referencia.

Como podemos observar, los valores de un tono y otro, aunque son similares, se distancian.

El tono vendrá dado por tres canales: Rojo, Azul y Verde, y cada punto tendrá unos valores diferentes. El objetivo es que los tres canales de ambas muestras sean numéricamente similares (lo más cercanos posibles)

Para ello, la manera más sencilla de conseguirlo es mediante las capas de Curvas.

Crearemos una nueva capa de Curvas, e iremos seleccionando los canales correspondientes al RGB. Comenzaremos por el rojo.

Si el valor referencia de nuestra piel es menor que el tono objetivo, añadiremos rojo a los tonos medios, elevando la curva. Por el contrario, si es superior, añadiremos Cian (restamos rojo).

Repetiremos la acción en los tres canales de las curvas hasta que los valores sean suficientemente cercanos.

Si se modifica la luminosidad, puede subirse el ajuste de la luminosidad mediante otra capa de Curvas.

Un último paso:

Lo último que es necesario hacer es que estos cambios únicamente afecten a los tonos de piel. Esto se puede hacer de manera muy sencilla en Photoshop mediante una máscara de capa que únicamente afecte a nuestro rostro. Hay muchas maneras de hacer la selección, desde pintar directamente a utilizar herramientas de selección. En mi caso seleccionaré todas las áreas de piel con la herramienta Selección rápida (W).

¿Es necesario hacer esto siempre?

Evidentemente, no es necesario hacer todo este proceso en todas las fotografías. A veces se busca un tono de piel característico en una imagen que no podemos ajustarlo a ninguna referencia, y otras veces, con hacerlo a ojo será suficiente.

Esta es una herramienta más en el baúl de los fotógrafos y muy útil cuando quieres mantener un tono de piel similar entre diferentes localizaciones de la misma sesión.

 

¿Qué programas utilizo para editar mis fotos?

fondo programa edición

Editar es la segunda esencia de un fotógrafo.

Desde los primeros tiempos de la fotografía, era necesario establecer un proceso para revelar la imagen final mediante un baño de químicos. Este proceso se fue manteniendo con el paso de los años, sufriendo pequeños cambios en la forma de hacerlo, pero siempre con el mismo objetivo: Conseguir transmitir la visión del fotógrafo en la imagen final.

¿Qué es Revelar y qué es editar?

El revelado fotográfico es el proceso que se lleva a cabo para que la imagen latente presente en la placa o película fotográfica se haga visible.

Sin embargo, con la llegada de las cámaras digitales, se ha perdido la parte física del revelado, aunque la esencia siga siendo la misma. Parte de una imagen latente, esta vez en un formato digital (.RAW) para conseguir mediante un proceso, la imagen final.

¿Revelar o editar?

¿Hasta qué punto se puede decir que una imagen está sin editar? Hay gente que elige una descripción de lo que es revelar una imagen como ajustes básicos de color y exposición, mientras que otros permiten en la misma definición el empleo de técnicas como el “Dodge & Burn”. Lo único que está claro es que lo que una persona considere revelar y editar, es bastante indiferente. Al final, el objetivo es conseguir la imagen que habías planteado.

Por norma general, se suele decir que todo lo que puedes hacer en Lightroom en el panel básico de Revelar es “revelado” y que cualquier acción a mayores es “editar”. Yo no hago distinciones. Edito mis fotografías para conseguir que reflejen mi visión creativa, aunque ello implique modificar ciertas partes de la imagen.

¿Qué programas utilizo para editar?

He pasado por dos programas principales de edición: Lightroom CC, y Photoshop CC. En la actualidad, utilizo una mezcla entre Bridge CC y Photoshop CC.

El primero me permite organizar las imágenes que acabo de tomar de una sesión de fotos, asignándoles estrellas, categorías, etiquetas, etc… (Similar a la biblioteca de Lightroom). En el propio Bridge, mediante el módulo de Camera Raw, aplico los primeros ajustes a la imagen, como son el equilibrio de blancos y corregir la exposición hasta que se adapte a lo que quiero.

Cuando quiero entrar más a detalle en una imagen, ya sea tocar los colores, la iluminación del rostro, eliminar elementos supérfluos, aplicar técnicas como Separación de Frecuencias o Dodge & Burn, acudo a Photoshop.

Esto es así por dos razones principales:

La primera, es que me requiere tiempo, y me fuerza a escoger únicamente las imágenes que considero mejores para pasar a editarlas, ya que no tiene sentido editar dos o tres imágenes que no aportan información nueva la una sobre la anterior.

La segunda, es que Photoshop permite hacer unos ajustes de color, luz y composición mucho más certero que Lightroom, que sólo aplica ajustes generales.

Además, cuentas con más opciones para modificar el color a tu gusto, como “Color Selectivo” “Tono/Saturación” o “Equilibrio de color”, así como la posibilidad de crear capas en las que, con la ayuda de las máscaras de capa afectes únicamente a las zonas que te interesan.

¿Por qué no usar Lightroom  en vez de Bridge?

En esto entraré en detalle en otra entrada, pero se resume en una sóla palabra: Velocidad. Lightroom es lento, y su sincronización con Photoshop es bastante más débil. Pierdo tiempo.

¡Esos son los programas con los que edito mis fotos! ¿Vosotros cuáles utilizáis? ¿Por qué? Dejadlo en los comentarios!

El pasado, también tenía color. El arte de restaurar fotografías

El pasado también tenía color

¿Cómo era el pasado realmente?

Normalmente todas las imágenes que tenemos de los tiempos pasados son en blanco y negro. En realidad, tiene todo el sentido, ya que el revelado de fotografías en color no llegaría hasta una época bastante reciente.

Sin embargo, nosotros siempre hemos contemplado el mundo en color. Es por eso que cuando vemos una imagen en blanco y negro, nos hacemos una imagen ciertamente errónea de cómo eran las cosas en el pasado. Nuestro cerebro no es capaz de dotar esa imagen de colores.

Es por eso, que surgen iniciativas como las de The Paper Time Machine, que se encarga mediante un proceso largo y tedioso de volver a dar el color original a la fotografía.

¿Cómo es el proceso de restauración?

Esto es todo un arte, que se lleva haciendo desde tiempos antes de Photoshop (recuerdo una imagen pintada a mano de mi padre en la escuela), pero que gracias a las nuevas técnicas digitales puede ser realizado con una fidelidad curiosa. Podéis ver todo el proceso que lleva restaurar una imagen en el siguiente vídeo:

Y como os he venido a hablar del proceso de restauración de las imágenes, os quiero dejar un ejemplo de lo que os podéis encontrar en las páginas del libro que en sus 284 páginas es una muestra de lo colorido que podía ser el pasado.

Algunas imágenes, pueden cobrar un sentido que hasta ahora no tenían. Otras puede que pierdan fuerza, pero da una aproximación más real de cómo eran aquellos tiempos (para unos) maravillosos.

Restauraciones:

¿Y a vosotros, os gusta más el color, o el blanco y negro?

¿Dónde imprimo mis cuadros? En Saal Digital

Esta vez he decidido, gracias a la colaboración con Saal Digital, imprimir mi fotografía favorita de la sesión de Laura, y la que da origen a esta página.

Esta que podéis ver a continuación es la fotografía empleada para la impresión. Para prepararla, busqué el archivo original con la finalidad de exportarla en la mayor calidad posible (resolución y calidad), hasta exportarla en 6000×4000 píxeles (24 mp) y JPG al 100%.

El espacio de color empleado es CMYK, debido a que va a ser para impresión y es el más recomendable.

El material: Aluminio Dibond

Tras hablar con los especialistas de Saal, me recomendaron emplear como material para mi cuadro, el Aluminio Dibond, un material que no había probado hasta ahora y que ofrece una buena calidad con un peso muy contenido y una superficie especial. Las medidas son de 40×50 cm. Un tamaño más que respetable.

Puedes seleccionar diversas opciones a la hora de configurar tu cuadro (usando su herramienta), entre ellas el espesor (2mm) y los colgadores (que en mi caso son colgadores sencillos). Destacar de ellos que son realmente fáciles de instalar y que permiten colgarlo de manera fácil con unos cuelgafáciles.

El resultado final es exactamente igual que el original, aunque no se aprecie muy bien debido a la calidad de la foto (ya subiré una mejor en cuanto pueda). Y estoy muy contento de cómo ha quedado. El nivel de resolución es muy bueno y el detalle de color es fidedigno a lo que en la pantalla se ve.

En cuanto al material, el aluminio dibond está muy bien, pero si va a ser iluminado puede generar un brillo difuso que haga que la fotografía no se vea muy bien, debido a que es un material que refleja de una manera bastante peculiar. Me ha gustado más que por ejemplo, el lienzo que probé en otras ocasiones.

 

En resumen: Una buena elección

En definitiva. Comprar en Saal siempre es garantía de calidad y de conseguir unos resultados acordes a lo que te esperas. Además los precios de los productos no son muy caros y puedes conseguir frecuentemente ofertas y descuentos que los hagan más competitivos.

Yo únicamente imprimo ahora con Saal ya que en temas como el envío son bastante rápidos y lo que pido es lo que consigo. Si alguien tuvo experiencias con Saal que lo deje en los comentarios!

¿Qué te hace único? El estilo fotográfico

que te hace unico

Como fotógrafos, mayormente principiantes, siempre nos hacemos la pregunta de por qué nuestro trabajo no consigue llegar al público. ¿Por qué ese fotógrafo consigue todas las bodas, mientras que yo no soy capaz de conseguir ninguna?

Teniendo fotografías con un nivel de calidad suficiente (entendamos por esto una fotografía enfocada, con un encuadre y composición correctos y una edición que sea correcta), ¿por qué se producen estas diferencias entre fotógrafos?

Y la respuesta se encuentra en el factor que te hace único. Tu propuesta de valor.

Este concepto que viene del márketing más clásico es una de las cosas que más fácil es obviar a la hora de iniciar una carrera en el mundo de la fotografía. Pensamos que por sacar fotografías correctas de varios estilos, podemos conseguir ganarnos la vida como fotógrafos, o al menos conseguir unos buenos ingresos extra.

Sin embargo, eso resulta en un fotógrafo que no tienes claro qué es lo que hace: ¿Hace bodas? ¿Pero también hace beauty? ¿Y paisajes? Creas confusión. No dejas claro a tu potencial cliente qué es lo que haces.

Y si yo, como cliente busco un fotógrafo para una sesión de retrato para una campaña de publicidad, y me encuentro en tu perfil con que además de retratos, hay otras categorías y no destacan en cuanto a calidad, lo más probable es que busque en otro lado alguien que esté especializado en retratos.

Y no es que los retratos que tengas sean malos o no den la calidad suficiente, si no que, para este trabajo en concreto, es mejor alguien que esté únicamente centrado en los retratos, ya que te dará un mejor resultado probablemente.

¿Qué sabes hacer mejor?

Cuando quieras orientar tu perfil hacia conseguir dinero, tienes que buscar cuáles son tus puntos fuertes como fotógrafo. Puede ser que tus retratos sean muy buenos, o que las fotografías de animales se te den increíblemente bien. Prácticamente cualquier tipo de fotografía se puede rentabilizar.

Y después de eso, lo que debes hacer es centrarte en ese área. Sacar fotos y fotos de esa temática, para poco a poco ir creando un estilo que te haga destacar entre el resto de fotógrafos y que cuando un cliente busque a un fotógrafo de animales, vea claramente que tú eres el fotógrafo ideal para su trabajo.

A base de pasar tiempo especializándose en un área se va generando ese factor diferencial, ese estilo.

Lo que te hace único es tu estilo.

Hay cientos de fotógrafos tan sólo en tu ciudad. Y cada uno se dedicará a un tipo de fotografía que puede ser completamente diferente al que tú tienes. Pero lo bueno de la fotografía es que cada mirada es diferente. Cada fotógrafo tiene su visión particular del mundo y su manera de sacar las fotografías, editarlas y compartirlas al mundo.

Es ese estilo, esa mirada particular lo que te hace único.

Y cuando eres único y destacas en algo, estás en el camino adecuado para conseguir avanzar en tu carrera profesional. Por lo tanto, encontrar cuál es tu estilo fotográfico es una de las claves más importantes a la hora de rentabilizar la fotografía (O simplemente disfrutar de la afición).

Así que vosotros…¿En qué destacáis? ¿Qué os hace únicos?

¿Por qué es importante el marketing para la fotografía?

La fotografía es 80% marketing, y 20% fotografía.

Puedes ser el mejor fotógrafo del mundo, que como nadie te conozca, no conseguirás los clientes suficientes como para hacer de la fotografía un trabajo, o más bien una manera de vida.

Para ser un gran fotógrafo, necesitas tener dos pilares: Una buena fotografía, y un buen márketing.

Por que al final, el márketing se trata de conseguir demostrarle al público que tu trabajo es el adecuado para sus necesidades. Nada más. Es probable que tus fotos no sean las mejores del mundo, que no estés copando las portadas de las revistas más prestigiosas de moda, pero sin embargo, puedes ganarte la vida de la fotografía. (O al menos un buen dinero).

Como se dice, lo importante no es el producto, si no como lo vendas (¡¡Siempre y cuando el producto sea de calidad!!)

¿Por qué es tan importante?

El marketing es imprescindible para la fotografía, porque todo es marketing. Desde enseñarle tus fotografías a tus padres, que se lo comentarán a sus amigos y familiares, a crear complejas campañas de anuncios en Facebook Ads. El marketing abarca todas las acciones que realizas para conseguir nuevos trabajos, crear una marca confiable, o simplemente para enseñar tus trabajos.

Hay miles y miles de fotógrafos, únicamente en España. Y la mayoría de ellos tienen un trabajo que es bueno, o muy bueno, pero a la hora de elegir un fotógrafo para tu trabajo, elegirás a uno u otro no sólo por la calidad de sus fotos (que al final es muy similar), si no por otros factores, como su estilo particular, su profesionalidad, o lo bonita que sea la experiencia hablando con el, o ella.

Gracias al marketing, llegan las ventas, los clientes y los futuros trabajos.

Tienes un talento para la fotografía, sacas fotos suficientemente buenas como para cobrar por ellas. Sabes que hay gente que estaría dispuesta a hacerlo, pero sin embargo,  no consigues llegar al cliente que te gustaría o no consigues captar la cantidad de clientes suficientes. Aprender unos pequeños consejos y trucos de marketing conseguirá precisamente, solucionar eso.

¿Tengo que ser un experto en marketing?

Por supuesto que no. 

No hace falta estudiar una carrera, ni tener el máster más prestigioso del mundo para que el marketing sea tu aliado, y no tu enemigo.  Conocer pequeños detalles tan básicos como pueden ser lo que es tu público objetivo, tu propuesta de valor o tu factor diferencial pueden ser lo que cambie todo en tu negocio.

Y para saber esas cosas lo único que necesitas es quedarte por aquí, que iré actualizando frecuentemente con entradas sobre estos conceptos. Una especie de marketing para fotógrafos principiantes.

Si ya sabes de marketing, quizá puedas aprender alguna que otra cosa, y si sabes de marketing y quieres aprender fotografía…¡este es tu sitio!