importancia del equipo fotografico

¿Es importante tener un buen equipo fotográfico?

Cuando se empieza en la fotografía, siempre surge la misma admiración por las cámaras más caras. Las más “profesionales”, las que tienen características que ni siquiera sabías que existían (y mucho menos que las necesitaras).

Y esa admiración que arrastramos desde que empezamos, puede hacer que nos llevemos a nosotros mismos a caer en el Síndrome de Adquisición de Material o (GAS en inglés), haciendo que nos centremos únicamente en el equipo fotográfico que tenemos y por qué nos impide hacer ciertas cosas, que haríamos mejor con otras cámaras (curiosamente, casi siempre es el último modelo).

Pero la realidad, es que una vez que tenemos una cámara de gama media (Podríamos encuadrar aquí a las Canon 700D, 80D, Nikon 5300, Sony a6300, A7…) el límite ya no es del equipo, si no que muy probablemente, el límite seamos nosotros.

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La tecnología ha avanzado a pasos agigantados. Las cámaras de hoy en día son muchísimo mejores que las gamas más profesionales de hace tan sólo 6-7 años. Y hace tan pocos años, se hacían fotografías igual de complejas que las que podemos sacar ahora.

Una cámara actual, permite subir a ISOs tan altas sin casi ruido, que las primeras cámaras digitales, ni siquiera eran capaces de ofrecerlas entre las opciones (y muchos menos que fueran utilizables). La obturación llega en la mayoría de casos a 1/4000 s, y el motor de enfoque es lo suficientemente rápido como para enfocar de manera bastante consistente en la mayoría de ocasiones.

Entonces, ¿por qué nos obsesionamos con tener nuevo equipo?

Aquí entran en juego muchos factores, el deseo de tener material nuevo, esa sensación de que estamos abriendo un regalo nuevo, que de cierta manera nos retrotrae a nuestra primera cámara, nuestros primeros regalos… el poder decir que tenemos algo nuevo y enseñárselo a nuestros conocidos también juega un gran factor. Pero si debo citar un factor que creo que es el esencial, y del que soy culpable, es el de autojustificarnos.

El equipo como autojustificación

Tener la excusa fácil de que no mejoramos como fotógrafos por el equipo nos proporciona una salida fácil ante por qué la calidad de nuestro trabajo no es la que nos gustaría.

“Si tuviera una 1Dx mkII, sacaría mucho mejores fotos de deporte”, “Si tuviera una D850 haría los mejores retratos del mundo”, “Si tuviera una A7sII podría grabar de noche”.

Y si bien es cierto que son cámaras que te ayudarán a conseguir el mejor resultado posible, es perfectamente posible hacer el mismo trabajo con una cámara inferior, en concreto, la que tú tengas.

Salvando aplicaciones puntuales en las que no tenga una característica necesaria para un trabajo (grabar en 4K, doble ranura Sd, etc…) prácticamente cualquier cámara moderna puede ser más que suficiente.

Mejorará incluso más tu fotografía el enfrentarte a las limitaciones de una cámara. ¿Tu cámara no tiene el mejor enfoque del mundo? Aprendes a enfocar en manual. ¿No puedes subir la ISO? Aprenderás a iluminar y buscar la luz de otra manera… y así con todo.

¿Entonces, cómo mejoro?

Para mejorar como fotógrafo hay dos pilares claves: La cultura visual, y la práctica.

Para lo primero, lo mejor que puedes hacer es invertir en un buen libro en el que se muestren los trabajos de otros fotógrafos, o se explique algún concepto que quieras aprender, apuntarte a un curso online, ver vídeos en youtube, o simplemente explorar Pinterest e Instagram en busca de nuevos fotógrafos que amplíen tus horizontes.

Porque cuanta más cultura visual tengas, más recursos tendrás a la hora de afrontar la fotografía y cambiará tu concepto de lo que hace a una imagen buena o mala.

Aprender por qué las grandes fotografías de la historia son buenas, como las de Henri Cartier-Bresson o Ansel Adams, te ayudará más en tu fotografía que tener una nueva cámara.

Y por último, la práctica.

Aprende a usar hasta la última función de tu cámara. Leete el manual, practica, sal a la calle, saca fotografías siempre que puedas. Usa tu cámara hasta que el obturador falle y asegúrate de siempre estar probando cosas nuevas.

De esa manera, podrás mejorar tu técnica, basado en las limitaciones de tu equipo actual y ahí, estará justificado dar el salto a una cámara superior.

¿Cuándo necesito cambiar de cámara?

Muy fácil, cuando respondas de manera sincera a la siguiente pregunta:

¿Hay algo que no pueda hacer con la cámara que tengo?

Si la respuesta es que sí, entonces puede estar justificado aumentar el nivel de tu equipo. Si la respuesta es no, o no, pero mejoraría, igual no está tan justificado el gastar dinero en una cámara nueva e igual hay alternativas mejores para gastar el dinero.

¿Y tú, qué piensas? Déjamelo en los comentarios

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